lunes, 16 de febrero de 2009

MONOS SAGRADOS Y ASESINOS MACHISTAS

(Foto: cortesía de telecinco.com)

Los monos sagrados de la India acostumbran desahogar su incapacidad para copular con las hembras raptando las crías de la misma especie y sometiéndolas a vejámenes sexuales. Cuando las crías son rescatadas por las madres, los monos la emprenden contra los cachorros de perros. Ese comportamiento aberrante, capaz de convertir a los monos en domesticadores de canes sólo por saciar el isntinto sexual, es muestra de la irracionalidad del mundo animal.


En la semana anterior la calma de Sevilla, España, estuvo alterada por el terrible asesinato de Marta, una joven cuyo cuerpo fue arrojado por su ex-novio a las aguas del Guadalquivir. A raíz de las investigaciones se logró establecer la implicación del ex-novio y tres hombres más. Las autoridades sin embargo se han centrado en recuperar el cadáver y en saber si la arrojaron aún viva al afluente. No es un caso aislado. Al igual que la práctica impetuosa de los monos sagrados de la India, el machismo en España se ha convertido en un hábito más común de lo informado por la prensa, terminando por lo general con la supresión física de mujeres inocentes.


Ahora fueron cuatro hombres haciendo complot para quitarle la vida a un ser cuyo único problema era ser una mujer habitando en medio de una sociedad cada vez más contaminada por sus propias miserias.

sábado, 14 de febrero de 2009

BANCOS COLOMBIANOS ARROJAN UTILIDADES HISTÓRICAS




Me encuentro sentado en mi estudio revisando algunos escritos insulsos sobre cuestiones metafísicas. Recibo una llamada al teléfono fijo. Me escudo en el contestador y no respondo. Inmediatamente suena el celular. Es un peón del Banco de Occidente. Llama para preguntar cuándo cancelaré la cuota del crédito que me ha tenido en la quiebra durante los últimos años. Le digo que a finales de mes. El peón me amenaza enarbolando mis constantes retrasos en el pago. Prometo cancelar a finales de febrero, o sea dentro de muy poco, dada la escasez de días de este mes cojo.

Después del estupor por el reconocimiento de mi condición de ciudadano exprimido por los bancos, ingreso a la red y me encuentro una joya: Bancos colombianos arrojan utilidades históricas en 2008. La suma asciende a 10.8 billones de pesos, un jurgo de plata que no cabe en mi cabeza acostumbrada a contabilizar monedas de 200 y 500, y billetes de baja denominación.

Sin saber aún de dónde sacaré la plata para el crédito del banco (ni la del arriendo, ni la del celular, ni la de la comida) continúo leyendo sobre las espectativas de las entidades financieras para el 2009, año en el cual aspiran a multiplicar aún más los dividendos. La noticia habla además del saldo positivo de los fondos de pensiones (donde tengo unos pesistos ahorrados para mi vejez), pero se advierte que el gobierno ha prohibido repartir ganancias a los usuarios debido a la congelación de ese dinero con el objetivo de apoyar a los bancos durante la inminente crisis económica. Es decir, esa platica también se perdió.

No es mentira: en este país los ricos cada vez son más ricos, y los pobres condenados al exterminio.

Partidarios del presidente y de la Iglesia, los más intolerantes




Un estudio reciente revela a un gran porcentaje de colombianos con alto grado de confianza en la figura del presidente, en la Iglesia Católica y en los medios de comunicación. Es innegable la confianza generada por el gobierno a raíz de la llamada seguridad democráctica. Las operaciones realizadas en contra de los grupos armados de izquierda (no importa los métodos ni la transparencia) parecen estar produciéndole réditos al Estado. La otra noticia (no tan novedosa) es la ratificación del presidente colombiano como el más popular de los mandatarios de los países de América. No se desconoce el esmero con el cual el gobierno ha manejado su imagen en los medios de comunicación sin importar estar violentando la ética informativa. Desde luego, para ello ha contado con el aval de los amos del cuarto poder, por lo general varones del mundo empresarial y allegados a partidos políticos e instituciones de gobierno.

La iglesia por su parte está por encima de los demás credos por su crecanía con los estamentos de poder. Esta realidad, ni siquiera afectada por la Constitución del 91, deja bien parados a los católicos como el grupo religioso más numeroso e influyente de la sociedad colombiana. La noticia de su popularidad cayó como maná del cielo durante la reunión del episcopado en Bogotá, en días pasados. Mientras se llevaba a cabo el convite eclesiástico, el presidente los visitó para reiterarles la confianza y pedirles apoyo para seguir en la lucha por salvaguardar la democracia. La respuesta de los obispos fue una generalizada aprobación a la actuación del gobierno.

Horas después de ese anuncio de unión de fuerzas, el presidente comunicaba al país su negativa para el acuerdo humanitario y condenaba la matanza de los indígenas Awa aún a sabiendas del abandono a que los ha tenido sometidos.

Además, el estudio traía otra perla: las personas respetuosas del presidente y de la iglesia son las más intolerantes. La intolerancia, como sabemos, es la incapacidad para asimilar otras sustancias, es decir, dificultad para aceptar la diferencia, sea en forma de opinión, de pensamiento o de proceder. El estudio no dice nada sobre el resto de colombianos.

jueves, 12 de febrero de 2009

LA VERGUENZA DEL FUTBOL COLOMBIANO I



El fútbol colombiano sigue en decadencia. Primero fue el América de Cali, equipo precedido de fama de conjunto aguerrido, derrotado tristemente y lluviosamente por el insulso Denfesor de Uruguay.


Como si fuera poco anoche la selección Colombia, la nueva generación del fútbol de este país de ímpetus desmedidos y de contradicciones, "ganó" ante un rival sin pergaminos. En los jugadores se veía la actitud de sólo estar por estar, de asistir a cumplirle a Lara pero no al país futbolístico.


Nos quedamos esperando más, porque Haití merecía una goleada, no por ser la selección del país más pobre de América, sino por la miseria de su fútbol. Por fortuna el partido fue en Pereira, ciudad generosa, acogedora, de gentes amables, porque en Cali o Barranquilla la cosa hubiera sido a otro precio.


Sólo el Boyacá sacó la cara por el fútbol derrotando con contundencia a un Aurora con la noche encima. Prueba de que en este deporte es muy importante el amor por la camiseta y el respeto por la hinchada.


Si a unos jugadores se les otorga la responsabilidad de representar una ciudad, un país, ellos deben ser coherentes con ese compromiso. Ejemplo de ese respeto es la selección Argentina, la cual derrotó categóricamente a Francia, rival de peso, en su propio patio, demostrando aplicación a un esquema, seriedad y amor propio.


El fútbol no sólo es un deporte de masas, una diversión superficial de la clase trabajadora, como diría Santiago Segurola; el fútbol, por su capacidad para movilizar la opinión, es un indicio de la realidad de una sociedad, de sus cualidades y defectos. Parece que nuestro fútbol va siguiendo la misma huella de la falta de esperanza que se respira en el campo social y político. Influido como está por muchos intereses oscuros (las mafias que no faltan en ningún lado) el hermoso deporte de la pecosa tiende a convertirse en una más de nuestras vergüenzas nacionales.

lunes, 9 de febrero de 2009

ÉRASE UNA VEZ EL AMOR, Comentario al libro de Efraím Medina Reyes



No me interesa el individuo Efraím Medina Reyes por la misma razón que yo no le intereso a él: ambos somos parte de un orden efímero, y pasados unos siglos, como decía Roberto Bolaño, nuestro nombre o el de Shakespeare téndrán el mismo destino: la nada.

Pero no puedo negar que hay apartados de sus libros que seducen por tener un ímpetu semejante al de los escándalos que suele armar cuando abre la boca. Es el caso de Érase una vez el amor pero tuve que matarlo, libro que un amigo juzgó como la peor alcantarilla en la que EMR ha arrojado su caca.

Ansiando aires malignos (o simplemente intentando curiosear) me di a la tarea de leerlo. Me sorprendió mucho. Y me conmovió. Ya sé que da lo mismo que me interese o no. Muchos juzgan ese tipo de literatura un homenaje a la podredumbre literaria (creo que EMR estaría de acuerdo con ese juicio). Pero el libro tiene fuerza, y eso no lo consiguen todos los escritores.

Como esto que escribo (totalmente espontáneo y soberano) no busca cumplir ningún precepto de crítica literaria, me atrevo a resaltar, como simple lector, el capítulo La muerte de Sócrates. En medio de una entrevista al estilo de los personajes de EMR, el autor canta muchas verdades, le duela al que le duela, y lo hace en un tono muy personal, sin negar lo que es, sin valerse de palabras rebuscadas para quedar bien con nadie.

El cine, la literatura, García Márquez, Mutis, el amor, incluso el mismo autor son despellejados de manera aguda e ingeniosa, con frases que hacen volver sobre el texto, dejando claro que también en las alcantarillas se puede reflexionar sobre la condición humana, aunque dudo que eso sea lo que busque EMR. Esos son juicios que un lector inventa para justificar su incompetencia para lanzar piedras como lo hace EMR.

Ah. Y una frase que me quedó sonando, tomada de uno de los capítulos que el autor titula como Guitarra invisible o ago así, y que yo titularía Uno se mete a escribir. Dice EMR: Uno se mete a escribir porque necesita una coartada para no trabajar. Qué belleza saber que escribir literatura no es un trabajo, sino un juego, el más bello juego.

Ya quisiéramos todos tener esa libertad para decir lo que hay que decir. Por ahora dejemos a EMR donde se lo merece.

Una nota inútil: leánlo.